5. Resultados clínicos

En nuestro centro,hasta abril de 2013 se han tratado 319 pacientes con un total de 399 procedimientos HIFU, con un volumen medio no perfundido después del tratamiento del 52%. La mayoría de pacientes presentaba menometrorragias, 82%, mientras que un 18% presentaba síntomas compresivos. Según la clasificación de Funaky hemos tratado un 42% de miomas tipo I, un 45% tipo II y un 15% tipo III.

En nuestra experiencia, en cuanto a la evaluación de la mejoría de la sintomatología y calidad de vida a los 3 meses, ya se observa una disminución de síntomas significativa, que supera los 20 puntos y se mantiene más allá de los 2 años, el aumento del índice de calidad de vida se hace significativo a partir del año (tabla 1). La disminución de volumen a los 3 meses ha sido del 38%, a los 6 meses del 40%, al año del 50%, a los 2 años  del 56% y a los 3 años  del 65%.

Fig 9: Eritema cutáneo post-tratamiento.

Fig 9: Eritema cutáneo post-tratamiento.La disminución de volumen a los 3 meses ha sido del 38%, a los 6 meses del 40%, al año del 50%, a los 2 años del 56% y a los 3 años del 65%.

La tasa de fracaso (necesidad de recurrir a cirugía u otros tratamientos) oscila entre el 5% y el 20%, dependiendo del tipo de mioma. Si se evalua la vascularización de los miomas en los que existe fracaso del tratamiento vemos que el 70% son miomas muy vascularizados, el 22% son de vascularización intermedia y solo el 8% son de baja vascularización.

En los estudios publicados, los resultados obtenidos con HIFU JC system son concordantes a los obtenidos en nuestra serie. Las complicaciones observadas son leves , excepto un caso de quemadura de 3er grado de pequeño tamaño y por causas no directamente relacionadas con el tratamiento. El resto son eritema cutáneo en 21 pacientes,10 casos de hematuria autolimitada, 5 casos de spotting y 1 caso de fiebre autolimitada en 24 horas.

Como conclusión podemos afirmar que la terapia con ultrasonidos es segura y eficaz en la mayoría de miomas.

La tasa de fracaso del tratamiento ( necesidad de tratar con otro método) es menor del 5 % en casos de miomas con baja vascularización y tipo I .Hay que tener en cuenta que en los miomas muy vascularizados o de tipo III,la tasa de fracaso es bastante mayor. En estos casos, la indicación de tratamiento tiene que evaluarse cuidadosamente: podria ser aplicable en casos seleccionados, concominantemente con tratamiento hormonal. Los miomas tipo III y que además son de alta vascularización, no deberían ser tratados con esta técnica.

 

Estudios-coste efectividad

En la actualidad, cuando valoramos un nuevo tratamiento es fundamental, además de evaluar su efectividad, calcular sus costes y compararlos con las otras alternativas terapéuticas. Después de realizar una ablación por ultrasonidos, las pacientes, en general, pueden volver a sus actividades cotidianas en 24 h, mientras que se ha calculado que las pacientes sometidas a embolización de las arterias uterinas no lo hacen hasta los 13 días y las sometidas a cirugía abierta, ya sea histerectomía o miomectomía, tardan unas 6 semanas.

Zowall, en un estudio muy bien realizado utilizando datos de un grupo canadiense de ablación por ultrasonidos, concluye que esta terapéutica es coste-efectivas si se la compara con las terapéuticas tradicionales: histerectomía, miomectomía y embolización de arterias uterinas.

Se justificaría debido a los bajos costes globales, la utilización de la ablación por ultrasonidos como primera opción terapéutica en los miomas sintomáticos.

 

 

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